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¿Qué es lo más difícil del billar?

¿El billar es un juego fácil o difícil? Como siempre, depende. Es fácil meter bolas, pero es muy complicado dominar el control de la blanca, encadenar partidas, competir bajo presión… Hay un factor del billar que para mí determina más que ninguno otro, la dificultad de este deporte. Si te quedas hasta el final hoy lo descubriremos.

Cuando te enseñan por primera vez a jugar al billar te enseñan normalmente tres cosas:

  • Primero, cómo colocarte. Eso es, la posición de los pies, la mano de agarre trasera, el puente de la mano frontal, los ojos, la inclinación del taco y todas estas cuestiones técnicas que al principio se nos escapan.
  • Segundo, cómo meter bolas. Bolas rectas y cortas fáciles, luego bolas un poco más complicadas, luego aprendes a tirar más fuerte, a sacar, etc. etc.
  • Y tercero, a jugar con efectos, a planificar un poco la partida, qué bola tirarás después, cómo hacer una buena defensa y más temas estratégicos.

Esos tres temas son muy importantes, va bien aprenderlos. Pero para mí la gran dificultad del billar, lo que marca la diferencia, es otra. Ni más ni menos, que el tiempo.

“Vaya por dios David, cómo te flipas. Ahora resulta que el billar es una cuestión de tiempo, no?”. Déjame explicarme.

Tiempo, sí, porque a diferencia de muchos otros deportes, el nuestro nos permite estudiar, analizar, pensar y decidir cada jugada con calma. El fútbol es dinámico, en líneas generales el juego no se para (salvo cuando hay una falta, un penalti, etc.). El billar, en cambio, es estático. Antes de cada tiro tenemos tiempo para decidir qué haremos, cómo jugaremos.

La gran dificultad del billar es saber gestionar bien esos 30, 40 o 120 segundos que separan un tiro de otro. ¿Por qué? Porque es el momento ideal para que nuestra mente se ponga farruca y nos empiece a bombardear con pensamientos negativos, con historias que no vienen a cuento.

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Les ocurre exactamente lo mismo a los jugadores de golf: la bola permanece quieta mientras espera nuestro golpeo. Lo que no está nunca quieta es nuestra mente.

Gestionar bien los momentos anteriores al tiro (con una buena rutina, un correcto estado mental y buenas decisiones) es vital, pero está claro que hay otros factores importantes que dificultan el billar. Otro de ellos son las condiciones de juego.

Es muy muy complicado que en dos clubes diferentes, las mesas funcionen exactamente igual. Es más, con frecuencia nos encontramos con que en un mismo club, cada mesa va de una forma distinta. El tipo de mesa, los tapetes, el tamaño de las troneras, la humedad, la calidad de las bolas y un largo etcétera de condicionantes a los que como billaristas debemos adaptarnos.

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Moraleja: gestionar bien el tiempo de tiro y adaptarse rápido a las condiciones de cada mesa son, para mí, las dos claves del billar. ¿Y para ti?