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5 situaciones surrealistas del billar

El billar a veces nos brinda situaciones surrealistas. Carambolas imposibles, fallos inesperados o momentos épicos. Este fin de semana el World Pool Masters no ha sido para menos. Ahí van 5 situaciones surrealistas que se vivieron en uno de los torneos de billar americano más importantes de la temporada:

 Por David Muñoz

1- El flecha que arde

Que un jugador esté “on fire” es buena señal. Lo que no resulta tan bonito es que tu flecha esté “on fire”. Misteriosamente, la de Alex Pagulayan empezó a arder nada más comenzar su partido de cuartos de final. Por suerte el percance no le impidió terminar ganando, al menos, la primera partida de ese encuentro:

2- El fallo garrafal de Alex Pagulayan

Pobre Pagulayan: empieza el partido con la flecha en llamas y lo termina con un fallo garrafal. Con 7-7 en el marcador (yendo a 8 ganadas) y la bola 9 muy asequible, nadie esperaba que ocurriese esto...

3- La bola que sale de la tronera

A Wojciech Szewczyk la tronera central le jugó una mala pasada. A veces no basta con meter la bola porque, incomprensiblemente, esta decide volver a pisar el tapete. Tuvo mala leche esa 8… ¡Y suerte Jayson Shaw!

4- El billarista surrealista (1)

El japonés Naoyuki Oi ya la lió en la World Cup del año pasado. Tras ganar su partido de primera ronda volvió a hacer de las suyas en la entrevista de rigor. Menudo billarista bromista :)

5- El billarista surrealista (2)

Uno podría pensar que después de ganar un partido es muy fácil hacer broma, que a todos nos apetece sonreír cuando las cosas han salido bien. Pero a Naoyuki Oi lo de liarla le va bien tanto si gana como si pierde. Por eso tras sucumbir ante Albin Ouschan decidió seguir con la bromita del “Apple Pen”. Mira, mira: el billarista surrealista, segunda parte :)

Lo que no fue surrealista del World Pool Masters 2017 es la espectacular victoria de David Alcaide. Ya sabíamos del potencial del malagueño: se cargó a Ralf Souquet en primera ronda, a Shane Van Boening en cuartos, a Albin Ouschan en semifinales y a Jayson Shaw en la finalísima, una gesta que lo corona como maestro de los maestros: